Una conexión mística con una de las 15 lagunas de origen volcánico más hermosa del mundo quilotoa.

Unas de las cosas más bella que me ha presentado el universo a mi corta edad es la Laguna de Quilotoa, un cráter volcánico monumental, impresionante y misterioso, de casi 9 km de diámetro, formado por la mano de Dios hace 800 años aproximadamente, producto de un colapso del volcán; según los estudiosos en el área han demostrado que el flujo volcánico logro alcanzar en aquel entonces al Océano Pacifico.

Esta monumental belleza la encontramos en la Región Interandina del Ecuador, específicamente en la parroquia de Zumbahua del cantón de Pujilí (Cotopaxi), coordenadas 0°51′40″S 78°53′50″O, con una altitud de 3914 m sobre el nivel del mar.

Sus aguas de color turquesa logran captar tu atención, en conjunto con el clima hace que un binomio perfecto entrelazando el frio y el imponente sol; lo que hace que te sientas arropado por su belleza y majestuosidad; esta hermosa laguna es una de las 15 más hermosas del mundo según Twistedsifter, y me atrevo a decir que es la primera en el Ecuador. Es una experiencia que inigualable, en mi particular, cuando visite esta flamante y encantadora laguna turquesa, me pare a admirarla desde el punto más alto del cráter, observaba cada parte de ella, y me preguntaba como un volcán que puede arrasar con una ciudad a través de su lava y/o tapar ciudades con su ceniza volcánica pudo convertirse en esta belleza; la calidez de dicho paisaje hace que sientas una paz única y en una constate levitación. Recuerdo que mi llegada fue temprano y los rayos solares no estaban muy fuerte lo cual hacia el agua un turquesa oscuro.

Como diría Valentina Quintero, conoce tu país, habla con la gente, y conocerás más a fondo el contexto; tome mi mochila y comencé a bajar por un camino de tierra bastante empinado rumbo a la laguna, en ese andar entablé conversación con el grupo, con los muleros, y con los nativos; enriquecedoras historias unas de ellas es que la laguna fue creado de un enfrentamiento entre los dioses llamados Quilotoa y Toachi, se comenta que el cráter era una planicie donde paseaba el dios Quilotoa considerado el rey de la erupciones volcánicas, el cual disfrutaba en dicha planicie el jugar con el fuego que emergía de sus manos, pero un día comenzó a brotar agua en dicha planicie, lo que lleno e inundo el sitio formando la laguna, en ese momento comentan que aparece Toachi, otra deidad del contexto andino y se inició la guerra, y así se formó lo que hoy conocemos como la Laguna de Quilotoa.

Recuerdo que me acompañaba una chica mexica, emocionada por llegar a las aguas de la laguna, pero el camino era muy empinado, de tierra y ella me decía que no estaba de acuerdo con la explotación animal, que tenía una lesión en su rodilla y que lamentablemente hasta aquí (la mitad del camino) llegaba porque no subiría en mula. En

ese momento nos encontramos un nativo con una llama (Lama glama) nos tómanos algunas fotos y continúe bajando, hasta llegar a la laguna.

Al llegar me reuní con un ecuatoriano que había inmigrado a los EEUU, y siempre había querido visitar la laguna, (señor súper enérgico de cierta edad), alquilamos una lancha y recorrimos toda la superficie, conversamos de ciertos temas, dentro de la tertulia el lanchero comento que de noche en la laguna se ven luces que se mueven rápido y que se reflejan en el agua (posiblemente OVNI), era impresiónate como se observaba el paisaje desde otra perspectiva (de abajo hacia arriba) y sobre todo estar en medio de dicho volcán, experiencia inigualable.

Culminada la navegación en comencé a subir a la cúspide del volcán y tuve que subir en una mula, a la cual los nativos le hablaban en lenguaje kichwa o quichua. Al llegar recorrí el mirados, me reencontré con mi amiga de México, le comenté la experiencia y degustamos comida típica de la zona en diferentes restaurantes y locales. Y fuimos a observar a la laguna nuevamente, la cual nos dio una sorpresa, sus aguas al entrar en contacto con los rayos solares, nos regaló ese bello color turquesa que hacia un juego perfecto con las rocas volcánicas, como si lo hubiese pintado Leonid Afremov.

Recomendaciones: Ropa cómoda, trajes de baño, zapatos de montañas, agua, bebida energética, dinero en efectivo y chocolate.

Que encontramos: Restaurantes, locales de ropa típica, museo, miradores, hoteles, puedes hacer el senderismo alrededor del volcán, paseo en bote o kayak.

Recuerda siempre apoyar a las empresas de turismo local – endógeno. Y recorrer cada parte de país, con el fin de conocer sus culturas, tradiciones, pero sobre todo su idiosincrasia.

Y a este majestuoso lugar le otorgo:

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