Quiero invitarte a un viaje sublime, lleno de significado y sentido

Cuando pasas por momentos de dolor, necesitas estar contigo y respirar. Es en un momento así cuando llego al mar del Caribe azul, azul con una claridad que la mente necesita para procesar cualquier crisis que atravesamos en la vida, como una pérdida o un cambio en la vida.  

Es ahí donde el sonido del mar y el color azul de sus olas me conduce a reflexionar sobre la perfección absoluta del espíritu del universo. Es ahí donde paso los momentos más valiosos y profundos de mi crecimiento espiritual. Es ahí donde contacto y reconecto con mi ser superior, ese espacio sublime y mágico, que está en todo nosotros.  

El mar me reconecta con la paz del espíritu, con la certidumbre y la serenidad, con la confianza en que todo es perfecto como es. Su energía me invita a meditar, a sentir, a apreciar todo a mi alrededor y querer más de esta vida hermosa que todos podemos tener.  

El mar para mi es magia, es fortaleza. Su sabor a sal se confundió muchas veces con el de mis lágrimas y así me sanó y cicatrizó mi corazón.  

Esas playas, con su arena de infinidad de colores brillantes y minerales naturales, han sido donde me he sanado de infinidad de batallas. 

Su sonido, siempre igual, es fuerte y tranquiliza la mente, te ayuda a pensar y relajarte ante esa vista suave, inmensa, poderosa y permanente.  

Cuando observo su profundidad y su infinita extensión, me hace sentir como si estuviera en la antesala del universo y cuando lo observo de noche, con las estrellas reflejadas en su superficie, me hace sentir lo inmenso del amor sublime y de mi conexión con todo en el universo.  

Esta reconexión con mi ser, eterno e infinito, me llena de sentido de vida y fortaleza, sana mi corazón y me dona claridad.  Te invito a vivir esta experiencia, estoy segura de que te ayudará.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *