Que es la perfección? La exactitud. Y qué es la exactitud?

El equilibrio perfecto.
Ni aquí ni allá. Lo exacto.
Por eso la Energía de Amor Incondicional, a la que hemos dado muchos nombres, según religión, creencia, cultura o ubicación geográfica. Esa Energía es JUSTA. Y por eso afirmamos que Dios es justo.

Entonces, porqué nos engañamos diciendo que las “pruebas” que Dios pone es para “sus hijos”, bendición? Y para los que “no son sus hijos” o mejor sería, los que no pertenecen a un grupo religioso, son maldiciones?
Las pruebas para aquellos hijos son oportunidad para ascender al cielo. Y las pruebas para los no hijos son oportunidades para descender al infierno.

Esa no es justicia. Ese es el prototipo mental, que nos han inculcado, sobre una mal llamada justicia. Que no es más que castigo. Por eso nos sentimos justos cuando juzgamos, señalamos, criticamos, y hablamos a las espaldas y no cuando nos miramos a los ojos. Por eso la violencia en diferentes grados y maneras en los mal llamados hogares. Hemos concebido la justicia como castigo, por eso la cárcel, la condena; la total falta de libertad para que ese Ser de Luz que ha venido, como cada uno de nosotros, a aprender a Ser Humano, pueda rehacer lo que no le salió en algún momento. El control que perdió al matar a alguien. Quién de nosotros no sería capaz de matar a alguien? Los que decimos: “yo no! Matar es pecado”,

Acaso no nos alimentamos de esos animales que matan? “Sí, pero yo no los mato”, pero POR ti los matan, porque tú consumes ese producto y entonces hay quienes lo hacen por ti. Acaso no matamos las ganas y alegría de vivir de muchos de tus nuestros queridos, con palabras hirientes, ofensivas, desconectados completamente del Amor y la Empatía?
La JUSTICIA es exactitud. Es Ley de Correspondencia o Ley de Causa y Efecto… o acaso tiras una piedra hacia arriba y puede ir hacia abajo? Cae seguramente si no hay un techo que la retenga, pero antes fue hacia arriba. O a caso entre las montañas, gritas: hola, y en el eco de tu voz, resuena: chao? 

Así no funciona. Eso es coima, condicionamiento y chantaje en el Universo Perfecto creado por una Energía de Amor Incondicional Perfecta, que no clasifica, divide ni separa. Que no condena ni condiciona, porque simplemente, todo es como es. Todo lo que damos regresa a nosotros. Todo lo que Somos se refleja en nuestro cuerpo. No podemos seguir engañándonos! Nuestro cuerpo es el Templo del Espíritu, no es materia indigna llena de pecado! Porque así nos estamos tratando. A este Templo (Cuerpo) no lo respetamos. Hacemos silencio en las iglesias, pero nunca en nuestra mente. Callamos ante un Pastor para escuchar un sermón, pero no ante quienes amamos, para sentirlos. Escuchamos la “Palabra” pero no la accionamos. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”…, cuántos de nosotros realmente, realmente, realmente tratamos a los demás como quisieran que nos traten? Pero pretendemos que con gritos, imposiciones y hasta insultos, o con silencios pesados, miradas con juicios, gestos indiferentes…, nos devuelvan sonrisa, condescendencia o hasta ayuda. No amados. No recibimos todo eso si no lo damos. Así de EXACTO, así de JUSTO es Dios. Así es que si al llamado hijo o no hijo les llegan “pruebas” es por las mismas, exactas, razones. 

El hijo no pasa por un accidente o situación desastrosa, porque es tan “Bueno” que Dios lo “prueba”. Si fuese tan Bueno, no necesitaría pasar por esa dolorosa experiencia.

Nos gusta creer que es así. Pero en la realidad, ese llamado hijo o ese llamado no hijo, habrá tenido pánico de que le sucediera la tal situación, que le pasó. No porque sea prueba o castigo, sino porque simplemente ese miedo era tan grande, que lo estaba “ahogando”, no le permitía fluir, no le permitía amar, no le permitía SER. Entonces, la única manera para liberar ese miedo, ese pánico, es la experiencia. Vívelo y descubrirás que eres capaz de ir más allá de eso. Sí, es la Fuente (Dios) que te recarga y provee de Energía, a tu Espíritu, a aquella parte de ti mismo que no es un “pobre y miserable pecador indigno”, o “un hijo de Dios” sino que es la imagen y semejanza de Dios, que está dentro de ti. Y que en el instante en la que sale de tu cuerpo, no deja más que despojos, materia inerte.
Somos un soplo de vida. Somos aliento de Dios! Por eso respiramos. Por eso inhalamos y exhalamos aunque no tengamos que pensar en hacerlo. Lo hacemos mientras dormimos, trabajamos, hablamos, comemos…, y si tuviera que ser la mente quién nos recuerde respirar, al primer descuido, dejaríamos de hacerlo! O mientras trabajamos frenéticamente o en cualquier momento del día, nos acordamos de respirar?

Por eso la RESPIRACIÓN es Vital! No puedes permitirte no respirar o respirar a medias. Todo tu cuerpo necesita oxígeno. Si no respiras no oxigenas las células y el ph de tu cuerpo se vuelve ácido, es ahí donde se crea el nicho perfecto para las células cancerígenas. Si sólo un minuto al día, nos acordamos de respirar y lo hacemos lenta y profundamente por la nariz llevando el aire hacia el diafragma, que al abrirse se expande y permite que ese oxígeno vaya directamente hasta la parte inferior de nuestros pulmones, donde hay muchísimo aire viciado que no se purifica porque no recibe suficiente “ventilación”. O acaso no ponemos ventilación en los espacios donde necesitamos, y según su dimensión? Pero a nuestros pulmones, les damos la mínima cantidad de oxígeno y actualmente, por las circunstancias, el mismo aire viciado que inhalamos una y otra vez por boca o nariz. Que no nos sorprenda que los dolores musculares, el estreñimiento, las migrañas, los paros cardiacos, los derrames, los tumores y tantas otras patologías, aumenten. Y así seguir sumando esas muertes “por coronavirus”, para que la manipulación mediática continúe, e ir como ovejas de rebaño al matadero. Porque hay “sobrepoblación mundial”, y necesitan aniquilarnos. Y hasta a eso le hemos dado una connotación de “bien”. Sí, hasta ese cuento nos creímos. La “sobrepoblación mundial”, como si realmente “ellos”, los inversionistas de bancos mundiales y quienes controlan las finanzas en este mundo: el dios al que pagan impuestos, tributos, donaciones, créditos, intereses, multas; el “dios dinero” al que le han dado tanto poder que por darlo en las congregaciones, podrás entrar en el cielo, porque el cielo es para los “pobres” pero a esos mismos pobres les hacen dar limosna y diezmo cada domingo, vender sus pocos bienes para pagar por sus “pecados”. Si Dios realmente fuese lo que las religiones dicen que es, estaríamos en mano de una fuerza demoníaca que según conveniencia, actuaría; vendiéndose al mejor postor, coimando a los “justos” y condenando a los “pecadores”. Realmente somos buenos? Querer un cielo para “buenos” y un infierno para los “malos”, no es justicia, es castigo. Así es que porqué nos llamamos justos? Ah, cierto, olvidaba que somos solo unos pecadores indignos del amor de Dios (y así nos comportamos, todos!), pero después vendrá un salvador por nosotros y solo su venida, nos transformará en dignos del cielo. Soltemos estas creencias que no se sostienen en la Verdad sino en la imaginación.

La Salvación es Amor en Acción. Pon tu Amor en acción, allá donde en vez de abrazar quieres matar, pon tu amor allá donde quieras insultar, donde quieras juzgar, criticar o condenar, pon tu amor allá donde nunca lo has puesto y por eso te cuesta tanto! Y recordarás Quién eres y De dónde vienes. Entonces reconocerás al Dios Verdadero. Al Amor hecho hombre. Al Verbo: Amor en Acción.
No te permitas pensamientos sin amor, palabras sin amor, acciones sin amor y verás que es posible traer el Paraíso a la Tierra. Porque simplemente somos Seres de Luz (Energía) aprendiendo a Ser Humanos (condicionados a la materia).
Luz sea para todos!

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