La mente esclavizada en el espíritu desconectado

El Espíritu Creador está en ti. No existen pecados, ni faltas que te alejen de ESO. Es parte de ti. Nadie te lo puede quitar. Sólo tu mente puede separarte de Él. Sólo tu mente puede juzgarse y sentirse inferior, culpable, resentida, enojada, etc.

Y así, nos han ido transformando de seres espirituales en seres mentales. Porque simplemente la mente puede ser amaestrada y manipulada. Entonces, nos fueron amaestrando con la Historia de la Religión de los pueblos, de las conquistas, de los salvadores, de las guerras por nobles causas y por la libertad mientras nos esclavizaban.  En el tiempo primitivo de la esclavización se subyugaron a los negros e indígenas. Trabajos fuertes e inhumanos, remunerados con la opresión y la violencia.  Y esa esclavización fue evolucionando, de acuerdo a los tiempos y a las nuevas eras, hasta el día de hoy. ¿O no crees que aún seguimos siendo esclavos de un “sistema”? ¿Acaso somos patrones de nuestro tiempo? Acaso la mayoría de masas de seres mentales no pasamos más tiempo en el trabajo que con la familia? ¿Acaso no damos prioridad al trabajo y la “responsabilidad” que a nuestros hijos? ¿Acaso no damos mayor prioridad a nuestras “necesidades” físicas y materiales que a aquellas espirituales?
 
Nos convertimos en seres mentales, y así nos tratan. Nos llenan de publicidad que mentalmente nos envuelven en querer comprar más y más, no importa qué ni para qué ni si realmente sirve o lo necesitamos. Nos llenan de telenovelas que mentalmente nos envuelven en fábulas de príncipes y princesas que no existen, y a la hora de casarnos nos divorciamos o separamos o vivimos años de miseria porque no fue como en las telenovelas, porque simplemente, es real; y nosotros con nuestra mente vivimos o en los recuerdos o en la ilusión. Nos llenaron de tecnología que cada año innova, y nos ha hecho esclavos de ella, haciendo de todo y de más por obtener la última versión.
 
Y en todo esto, somos usados y esclavizados para trabajar más, adquirir más, pagar más, endeudarnos más necesitar más y ese más es negativo, porque conlleva un vivir con más presión, más estrés, más tensión, más preocupación, más ansiedad…. Y ese más es un menos en el aspecto de vivir mejor, porque menos tiempo para uno mismo y para los demás, menos tiempo para disfrutar de lo que realmente hacemos, menos salud, menos momentos de alegría, menos conciencia, menos presencia porque más lejos del ser espirituales.

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