LA IMPORTANCIA DE LOS CABALLOS EN NUESTRA EVOLUCIÓN

Desde tiempos remotos los Caballos han acompañado al humano en su desarrollo y evolución. Sin ellos la humanidad habría evolucionado a un ritmo mucho más lento; no habríamos podido hacer tantos descubrimientos de territorios. La siembra y la recolecta habrían sido más laboriosas; nuestras conquistas quizás habrían sido derrotas. El humano le debe mucho al Caballo.

Desde hace tan sólo unos 80 años, con la entrada masiva de la automoción, los Caballos han dejado de ser imprescindibles para nuestro transporte y agricultura. Pese a que continúa la tracción animal en muchos lugares del mundo, fundamentalmente su rol en nuestras vidas ha cambiado. Hoy en día gran parte de los Caballos son utilizados para deporte u ocio. ¡Un informe realizado por el American Horse Council de EEUU en el año 2005 estimaba que el impacto económico total que generaban los Caballos era la cifra de 102 billones de dólares!

EL COMIENZO DE LAS TERAPIAS CON CABALLOS 

Hace tan solo unos 50 años que las terapias con Caballos se han popularizado. Es cierto que existen escritos de los griegos en 460 AC mencionando la monta terapéutica, pero no fue hasta 1952 que Liz Hartel, una danesa que había sufrido de una parálisis a consecuencia de la polio, ganó la medalla de plata en las olimpiadas de Helsinki. Había fortalecido su pierna con la monta terapéutica.

A la equinoterapia le han seguido la Hipoterapia, Psicoterapia, Coaching, Aprendizaje, Educación Emocional y una larga lista que incluye al Caballo en diferentes acompañamientos al humano para el crecimiento y la mejora de este.

El Coaching con Caballos es una profesión muy nueva, solamente hace unos 30 años que existe. Sigue estando poco difundido todavía pese a sus grandes beneficios y la rapidez con la que los clientes completan su proceso. Un proceso de Coaching con Caballos es mucho más corto que un proceso de Coaching “tradicional”. ¡Se estima que 5 sesiones con Caballos equivalen a 25 sesiones sin Caballos! 

Al no ser una terapia, el Coaching con Caballos, como el Coaching ‘per se’, ofrece un amplio abanico de posibilidades a cualquier persona. Se parte de la premisa que los clientes son personas totalmente funcionales y sanas mentalmente; no necesitan terapia. 

Las sesiones de Coaching con Caballos nos ayudan a vencer inseguridades y miedos que nos impiden avanzar en la vida, a ganar confianza en nosotros mismos, a encontrar soluciones a bloqueos, a generar cambios deseados, a mejorar nuestras relaciones y derribar creencias limitantes, por mencionar sólo unos cuantos beneficios. 

No se monta a los Caballos y no hay que tener ninguna experiencia previa para hacer una sesión de Coaching con Caballos.

Generar la confianza de un Caballo que pesa unos 400-500 kilos es un reto en sí. Tiene que ver con estar más en contacto con nuestras emociones y no inmersos en nuestro ruido mental. Cuando somos capaces de salir de nuestra cabeza y estar más conectados con nuestro corazón es cuando los Caballos nos escuchan y nos responden. El Caballo no nos juzga, no le importa el dinero que tenemos en la cuenta, ni la ropa que llevamos. A lo único que responde es a nuestra autenticidad, o a la falta de ella. Dicho de otra manera, nuestra coherencia o incoherencia son los “botones” que activan a un Caballo a interactuar con nosotros de una manera u otra. 

Simples actividades, como mover un Caballo de un lugar a otro, pueden desencadenar un torbellino de emociones en el cliente. Buscar la colaboración voluntaria de un Caballo pondrá de manifiesto cómo nos comportamos en otras áreas de nuestras vidas. “Tal y como tú eres con un Caballo eres en tu vida y tus relaciones.” Escribí esta frase hace unos 15 años y en cada sesión se hace patente. Ellos son como un espejo de nuestra verdad. Ven a través de nuestras máscaras sociales hasta encontrar nuestro verdadero yo, y cuando lo encuentran te lo hacen saber, por ejemplo, acercándose, colaborando o poniendo su hocico en tu plexo solar.

Una de las razones que más destacan de los resultados del Coaching con Caballos es la rapidez con la que los clientes avanzan en su proceso personal. Esto se debe a que es vivencial. El cliente vive la experiencia de encontrar sus respuestas y conecta con las emociones que ese encuentro le produce. Nuestras emociones quedan grabadas en nuestro sistema límbico, que es la parte de nuestro cerebro que tiene que ver con las emociones. Nos podemos olvidar de lo que hemos dicho, pero nunca de las sensaciones que tenemos. Todas nuestras emociones se manifiestan con sensaciones físicas, desde las casi imperceptibles hasta las muy pronunciadas. De hecho, nos referimos a estas sensaciones con frases como: “se me pone la piel de gallina”, “se me encoge el corazón”, “tengo un nudo en la garganta”, y tantas otras más.

Los Caballos responden a nuestros estados emocionales. Captan los cambios emocionales al instante a través de ondas electromagnéticas que emite nuestro corazón. Su capacidad para ver cualquier micro-gesto en nuestro cuerpo o cara es enorme. Son maestros en la comunicación no-verbal. No podemos mentirle a un Caballo. El Caballo vive en un mundo de pura congruencia, no comprende – incluso le produce inseguridad – nuestra incongruencia. Son animales herbívoros, lo cual les convierte en presa. Han sobrevivido durante 55 millones de años en la tierra gracias a su extrema sensibilidad y capacidad perceptiva del entorno. 

En las sesiones, los Caballos nos están ofreciendo información constantemente. No nos juzgan, sencillamente reaccionan. Son unos aliados sin igual en cualquier acompañamiento al humano. Siguen estando a nuestro lado para ayudarnos en nuestro propio desarrollo humano. Por suerte, ahora comprendemos que los Caballos enseñan. Si tenemos la capacidad de escucharles, de aceptar lo que nos dicen y de despojarnos de nuestro ego, descubriremos cuántas verdades nos cuentan sobre nosotros. Aunque sea una sola vez, deberíamos darnos el lujo de vivir una sesión de CcC. Será una experiencia inolvidable y reveladora.

Talia Soldevila
Fundadora y Directora de Equilibri
www.equilibri.es

talia@equilibri.es

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