Domina El Arte de Hablar en Público

Cuando yo tenia 7 años, estaba en una reunión familiar y un tío me preguntó delante de todos: “Isabelita ¿qué quieres ser cuando seas grande?” Sólo me tomó unos pocos segundos tener mi respuesta y dije con la mayor seguridad de mi vida: “Yo quiero ser artista”. Todos los adultos se mostraron asombrados y se miraron entre ellos como si yo hubiese dicho: “Quiero ser narcotraficante”.

Entonces mi padre salió a mi rescate y me preguntó: “¿Mi vida, artista y que más? artista y médico, artista y abogado, artista y arquitecto”. Pensé otros segundo y finalmente di mi respuesta: “Quiero ser artista y actriz”. En ese momento se dieron por vencido y finalmente terminé siendo artista, actriz… y comunicadora social.

Una vez que me convertí en adulta, entendí que yo tenía razón, que debes ser un artista para todo lo que quieras hacer en la vida ¿no son artistas los médicos que salvan vidas? ¿no es un artista el que cocina nuestro postre favorito? ¿no es un artista la persona que diseña un edificio? Al final todos deberíamos querer ser artistas.

La Oratoria se define como el ARTE de Hablar en Público y con este artículo vamos a descubrir cuatro herramientas que puedes poner en práctica para convertirte en un artista.

Prepárate con anticipación: Y esto no sólo sirve para la oratoria, aplica para cada cosa que hagas en tu vida. El orador es como un atleta, ¿qué pasa si un atleta no se prepara para ir a una competición? va a fallar, ¿qué pasa si un orador no se prepara para una presentación? va a fallar.

Es esencial prepararse, no importa que conozcas el tema sobre el que vas a hablar, no importa que la audiencia este compuesta por tus amigos, tu familia o tus compañeros de clase, siempre DEBES PREPARARTE. ¿Pero, en qué consiste esta preparación? Lo primero es definir tu objetivo, qué quieres lograr con esa presentación, por qué la haces, para qué la haces y por supuesto cómo la vas a hacer. Después de que tengas tus objetivos claros, debes que estructurar tu discurso. Cómo vas a iniciar de manera interesante para captar desde el primer momento la atención de la audiencia, cuál va a ser tu desarrollo y qué opciones tomarás para que tu público no se aburra. Luego debes preguntarte cómo vas a finalizar, qué quieres que quede en la mente del espectador y qué deseas que recuerden de tus palabras o acciones.

Una vez que tienes tu discurso escrito debes hacer lo más importante…PRACTICAR. Y no se trata de aprenderse el discurso de memoria, sino de tener perfecta claridad en tu presentación y del orden de tus ideas, pues si pasa algo improvisto tendrás la capacidad de retomar el hilo sin ningún problema. Algo que yo recomiendo, y que de hecho hago en los talleres que imparto sobre oratoria, es grabar al participante para que luego se vea. Grábate y luego analízate, cómo se ve tu cuerpo, cómo se escucha tu voz y que tal va la coherencia de las ideas; nosotros somos nuestros mejores críticos.

 Pasa del miedo al entusiasmo: Lo primero que debemos saber es que hay dos tipos de miedo, el miedo destructivo y el miedo constructivo. El destructivo es aquel que te paraliza, que hace que no disfrutes lo que estas haciendo. En cambio, el constructivo es aquel que te impulsa y te inyecta esa adrenalina que te hace estar concentrado, activo y enérgico en tu presentación. Pero ¿Cómo convertir el miedo destructivo en miedo constructivo? La solución esta en nuestra mente, debemos reprogramarla y antes de una presentación repetirnos: “no tengo miedo… lo que tengo es entusiasmo”. Siempre habrá personas que te pregunten: “¿y no te da miedo la presentación?” y en ese momento hay que ser enfático y decir: “No me da miedo, al contrario, me emociona hacer esta presentación”. Haz este pequeño cambio y verás como creas otra perspectiva de esos nervios antes de encontrarte con el público. Como seres humanos siempre tendremos susto, siempre tendremos nervios, pero tú tienes el poder de convertirlos en algo positivo para ti, en un motor que te impulse a hacerlo mejor y a disfrutar del momento.

Calla a tu voz nefasta: Todos tenemos en nuestra mente una vocecita que yo llamo la voz nefasta. Es una voz que constantemente no agobia, no manda mensajes negativos y nos hace dudar de nosotros mismos. Combatirla no es un trabajo sencillo, es una lucha constante y lo primero que debemos hacer es identificarla y saber que ella NO tiene la razón, de esa manera le quitamos poder. En segundo lugar, cada vez que ella aparezca debemos silenciarla enfáticamente, mandarla a callar tantas veces como sea necesario, para que poco a poco se quede sin espacio, vaya desapareciendo de nuestras mentes y deje el camino libre para nuestra voz interior, esa voz positiva que te diga día a día que Sí PUEDES y que eres capaz de lograr todo lo que te propongas.

Comparte tu pasión: ¿Qué hace que yo ame lo que hago? ¿qué hace que yo disfrute lo que hago? La pasión.

El ser orador se trata de compartir tu pasión, de creer en tus ideas, de creer en lo que dices, compartirlo con el entorno y hacer que ese mensaje se multiplique por el mundo. Debemos generar oportunidades para transmitir nuestra vehemencia y disfrutar de la experiencia. Si amas tu mensaje, la mejor manera de transmitirlo es con humildad y pasión, porque cuando amamos lo que hacemos, los demás lo pueden sentir.

Te garantizo que si pones en practica estas cuatro herramientas estarás más cerca de dominar el ARTE de Hablar en Público. Recuerda: prepárate con anticipación para cada presentación que realices, nunca subestimes a la audiencia y jamás te confíes; pasa del miedo al entusiasmo, disfruta lo que haces, ten confianza en ti mismo; calla a tu voz nefasta hasta que logres dominarla y sacarla de tu mente; y comparte tu pasión con el mundo que te rodea.

Soy fiel creyente de que el arte esta presente en cada ámbito de nuestras vidas y depende de nosotros si queremos convertirnos en artistas.

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