práctica integrativa: el amor

Se considera febrero el mes del amor, o así suele denominarse por celebrarse el día 14 San Valentín. En realidad aunque nació como una festividad cristiana para homenajear al santo, en la edad media se fue universalizando como una festividad inspirada en el amor, entrando en juego también en juego Cupido, dios romano del deseo amoroso. No hay duda de que el amor es importante y fundamental en la vida. Ahora bien, ¿Qué podría tener que ver el amor con la práctica del deporte o las artes marciales? Imagino que se te estarán viniendo a la mente imágenes de deportistas compitiendo, luchando contra otros por ganar, triunfantes unos, desesperados otros, enfrentándose con energía, incluso haciendo gala de la rabia que sienten.

Pues bien. La buena práctica deportiva conlleva amor en sí misma. Primero que todo es un acto de amor hacia uno mismo. El deporte nos brinda salud, oxigena nuestra mente y cuerpo, nos aporta energía, vigor, sensación de bienestar, autoestima. Si el cuerpo es nuestro templo, cuidarlo y entrenarlo es un acto de amor indudable por nosotros mismos. Y es un acto de amor consciente en cuanto que conocemos los beneficios o sensaciones que nos aporta, pero también es un acto de amor aunque no seamos conscientes de ello. Además, y hablando de las artes marciales, aún cuando haya un componente de la competencia, existe el amor del sensei o maestro hacia e alumno, al que apoya, anima, enseña con paciencia, respeta, se convierte en el tatami en su padre y su mentor, su protector, su guía. Las enseñanzas del sensei vienen de su sabiduría y de su corazón. Y el deseo de mejora del alumno, el respeto y veneración hacía su sensei, la nobleza de la competencia, y la esencia misma de la práctica tienen una base de amor inconfundible que aporta una felicidad y bienestar genuinos. Porque el Amor, es la energía que mueve la vida, la creación. El amor es algo que genuinamente nos trae paz, conexión, energía, vida, salud, felicidad, armonía, inspiración. Y esas mismas cualidades pueden encontrarse diariamente en la práctica de las artes marciales porque sin amor las artes marciales perderían sentido, y la práctica deportiva también. Y es que sin amor, simplemente no hay vida.

Un abrazo lleno de Amor y hasta la próxima!

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