Carta de Amor

Hace algunos años con un “si” ante el altar, nos prometimos estar juntos en la salud y en la enfermedad; en la riqueza y en la pobreza; en la prosperidad y en la adversidad y amarnos y respetarnos todos los días de nuestras vidas. ¿Pero, sabíamos en ese entonces lo que eso significaba?

El camino que elegimos recorrer juntos, nos fue mostrando el verdadero significado de esa promesa a través la vida, de las situaciones y circunstancias que hemos tenido que experimentar.
 
Casi siempre dices lo que yo quiero escuchar. Pero cuando no siempre dices lo que yo quiero escuchar, me enseñas a comprender que debo respetar tu propia opinión, sin necesidad de resentirme o enojarme porque no pensemos lo mismo sobre algunas cosas.
 
Casi siempre sigues mis sugerencias. Pero cuando no haces lo que digo, me recuerdas que no tengo el control de nuestra relación. Que aprendimos hace mucho tiempo a ser un equipo. A dialogar y a llegar a acuerdos que beneficien nuestra relación y nuestra familia.
 
Cuando creo saber lo que estás pensando y no siempre acierto, me ayudas a reconocer que no debo tratar de invadir tu espacio mental o emocional, sino mas bien respetarlo. Todos tenemos pensamientos y emociones según nuestras vivencias. Nos encontramos en el momento perfecto para compartir nuestra vida, pero antes de eso, no nos habíamos ni siquiera visto, así es que, como saber cada experiencia que viviste en tu infancia y adolescencia…, las emociones que te causó y las heridas que pudo haberte dejado. Así es que, como puedo juzgarte cuando haces o dices cosas que no quisiste decir, sólo puedo empatizar y comprender que tu y yo somos uno y lo que hay en ti hay en mí; que cometemos muchas veces, los mismos errores y nos toca perdonarnos y aceptarnos el uno al otro.
 
Cuando no siempre me compras lo que te pido, elijo recordar que no todo lo que quiero es realmente necesario. Que todo lo que me das, con tu presencia, tu tiempo, tu apoyo, tu esfuerzo y tu amor, es invalorable.
 
Y cuando en tus labios se forma una sonrisa a causa de algo que he preparado, realizado o comprado para ti, me ayudas a reconectar con el Amor. Ese amor que se complace en el dar, en la felicidad de verte sonreír, en la alegría indescriptible de saber que algo que hice desde mi corazón, llegó al tuyo… y pudimos reconocernos.
 
¿Qué mas puedo pedirle a la vida? Sólo más de lo que ya tengo…. Y por supuesto, un eterno “SI”, al seguir respetándonos y amándonos todos los días de nuestra vida. Porque Dios que nos unió, nos mantenga unidos, abrazados en ese Amor Incondicional, que acepta y da desde la conciencia del corazón y desde la imagen y semejanza que hay de Dios en nosotros.
 
Con Amor,
 
La mujer que está aprendiendo a amar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *